La Radiología o Diagnóstico por imagen es la especialidad
médica que engloba el uso de técnicas exploratorias que permiten
"ver" el interior del cuerpo humano y evaluar la posible existencia
de alteraciones que indiquen la presencia de alguna enfermedad.
Clásicamente, dichas imágenes se obtenían a través
de los populares rayos X, consiguiéndose las fotos de nuestro interior
(radiografías) que todos conocemos. Esta técnica tiene aún
toda su vigencia y sigue siendo suficiente para la mayor parte de los casos,
constituyendo lo que hoy en día conocemos como Radiología convencional
(huesos, tórax, abdomen, mamografía, etc.). A ello se puede añadir
el uso de sustancias preparadas (contrastes), que permiten ver determinadas
estructuras internas (tubo digestivo, urografía, intravenosa, histerosalpingografía,
radiología vascular, etc.), conformando las "pruebas especiales".
En los últimos 25 años, el desarrollo tecnológico e informático
ha permitido incorporar unas nuevas técnicas de imagen que consiguen
mostrar determinadas estructuras internas hasta entonces semiocultas a los rayos
X convencionales. Algunas de estas nuevas técnicas siguen utilizando
la radiación ionizante (TAC/Scanner), mientras que otras se basan en
principios físicos distintos, como los ultrasonidos (Ecografía)
o la emisión de ondas de radiofrecuencia (Resonancia magnética),
generando todas ellas imágenes del cuerpo humano de muy alta calidad.
Por sus diferentes características, cada una de estas pruebas tiene
sus ventajas y sus inconvenientes, resultando por ello que no exista una prueba
única mejor, sino que en función de la enfermedad de sospecha
y características del paciente, su médico decidirá cuál
es la más apropiada en cada caso.
Todas estas técnicas posibilitan no sólo el diagnóstico,
sino además, en casos seleccionados, permiten indicarnos el camino para
la realización de punciones o biopsias a través de la piel para
obtener muestras de la lesión y conocer con certeza de que enfermedad
se trata o bien de colocar tubos finos que permitan evacuar colecciones líquidas
que precisen ser eliminadas sin necesidad de cirugía, así como
solucionar problemas en arterias y venas. Estas técnicas constituyen
parte de la Radiología intervencionista.